Nl6jDhz6kZx5-6KJd8b5l3Hvsq8 Pasión llanera: Juan Vicente Torrealba

Pasión llanera

Con amor y respeto, blog dedicado a mi padre, Julio Camero, apasionado cultor de esta música.

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a Pasión llanera, un blog personal sobre la música llanera colombo-venezolana. Son mis opiniones y pasiones sobre el tema, compartidas contigo, sin grandes pretensiones, no más aspirando que sea tranquilo rincón donde podamos leer, oír un tema o ver un video que traigamos de la Internet. Mi papá es un gran amante y cultor del género: se lo dedico. Mientras lees, puedes oír mi selección musical acá: llaneritas.

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Y llega el “maestrico del arpa”, Raider Alvarado

viernes, 25 de julio de 2014

Para con un diminutivo calificar algo grande.  Talento a los 10 años.

Raider Alvarado al arpa

La Catira Rosa Angelina del Maestro Torrealba

martes, 1 de junio de 2010

Hoy les dejo, con su letra, una composición del maestro Juan Vicente Torrealba (nació en 1.917):  Rosa Angelina, interpretada por Mario Suárez.

Es una de las tantas trescientos y pico que compuso, muchas de ellas emblemáticas ya de la música llanera, en su tiempo irresistible armas de conquista de audiencia nacional.  Piénsese nomás en piezas como Concierto en la llanura o La potranca zaina, para mencionar dos.

De manera universal, este hombre fue uno de los “domadores” ─digámoslo así─ del gusto venezolano y mundial para la música llanera; y vale decir, también, lo inverso.    Cultor y conquistador, cultura y conquista.

Para leer sobre la vida de este venezolano universal, les refiero el siguiente enlace Biografía de Juan Vicente Torrealba, de Egly Colina, que nos da una rápida y condensada información.

 Rosa Angelina

Las orquídeas son preciosas,
mi vida,
el nardo y la clavellina,
pero nada como tú,
pero nada como tú,
catira Rosa Angelina.
Te comparo con el sol,
mujer,
cuando el día viene rayando
y también cuando la luna
allá lejos en el palmar
de noche se va ocultando (bis).
Tus ojos son dos lagunas,
mi cielo,
habitadas por garzones,
por eso vas por el mundo,
por eso vas por el mundo,
destrozando corazones (bis).
Si el gran Dios
me concediera, cariño,
una petición divina,
sólo a ti te pediría,
sólo a ti te pediría,
catira Rosa Angelina.

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Coleo y música llanera

lunes, 21 de septiembre de 2009

I. Juicio de valores

Colear consiste en, de preferencia en Venezuela y México, “Tirar, corriendo a pie o a caballo, de la cola de una res para derribarla”, según Diccionario de la Lengua Española.

Usted va al coleo y mira, y, aunque no comprenda ni la música ambiental, por costumbre llanera, ni la mecánica misma de la práctica, no evitará ser atrapado por el hervor energético desatado en la manga.

Pero es posible que el tal hervor a usted le repela, chocando, probablemente, con su refinada cultura y con sus civilizados postulados sobre el dolor y la crueldad.  Es decir, no esté de acuerdo con el coleo, y por formación y personalidad no encuentre ni placer ni entretenimiento en su eventualidad.

Sin duda, una posición, toda legítima ella, humanista, fundada en los valores humanos de la cultura occidental que somos, siempre soñadores con los altos ideales de civilización y progreso que histórica y conceptualmente han encarnado en la vieja Grecia y Roma.  Porque Occidente es eso, Grecia y Roma compenetradas, intelecto y armas, sin embargo armonizados, restringiendo la fuente lo más icónico posible (Sumeria y Egipto Antiguo son también valores occidentales).

De hecho, muchos “refinados”, es decir, ojos cuya luz emana de las honduras de la cultura occidental (EEUU, Europa, nosotros mismos), ya han expuesto su posición sobre el coleo.  Véase, por ejemplo, el parecer del cónsul general de los Estados Unidos en Venezuela, después de asistir a una coleada durante la primera presidencia de Páez:  “Había un gentío que parecía divertirse mucho con la más perfecta tontería que haya visto, para no decir mucho de la crueldad y el salvajismo de tal deporte”.¹

O la de la escritora y viajera francesa Jenny de Tallenay, en 1878,  quien después que publicara un libro sobre Venezuela (Souvenirs du Venezuela: notes de voyage, París, Librairie Plon Nourrit, 1884):  el coleo es un “bárbaro tumulto”.

En fin criterios decantados sobre el dolor y la crueldad, como es el argumento crucial a la hora de juzgar las manifestaciones culturales de otros extraños pueblos, “bárbaros” por antonomasia.  Son los mismos ojos que no toleran los toros en Pamplona, por ejemplo, ni el toreo en ningún lugar.  Sin ir muy lejos, aquí mismo el afrancesado Guzmán Blanco prohibió los 50 años de historia que llevaba el coleo en Venezuela, práctica que había prendido ya en Caracas, específicamente en El Valle, La Candelaria (esquinas Candelaria-Romualda, Carmen-Municipal), San Juan (frente a Capuchinos).

Pero de criterios el mundo está lleno, y vale decirlo sobremanera cuando de las fuentes mismas del refinamiento “occidentaloide” proceden insólitas contradicciones hasta de carácter vital.  Difícil es superar en crueldad a Occidente (en especial la aplicada al hombre), avezado en bombas atómicas y guerras mundiales.  5 millones de personas murieron nomás bajo la refinada técnica de obligar o anular conciencias de la Sagrada Inquisición, por poner un ejemplo.  No hablemos, por favor, ni de invasiones militares ni bloqueos, técnicas “refinadas” de la política occidental, para no rayar ya en partidismos.

Digamos, finalmente, para cerrar este preliminar de valor sobre el coleo, que un versado en Letras y Jurisprudencia como Filippo, Marinetti, nacido en Egipto y con toda una vida desplegada en Europa, occidental a carta cabal, habría por lo menos escrito o sugerido una oda al coleo, bajo el espíritu de su Manifiesto Futurista,² publicado en Francia, en 1.909.  Léase el primer postulado: “Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad”, proemio lineal de los otros diez apartados del escrito.

Tal es el coleo, expresión de elemento y práctica culturales de los pueblos, así le resulten extraños a otros, presuntamente más elaborados, civilizatoriamente hablando.  Inocente en sí, per se, rasgo de gentilicio nacional o regional que no ha de pedir permiso para ser.  Nadie dirá que Marinetti no es un hombre de cultura refinada, célula de la entraña misma del monstruo cultural “perfecto”, amigo en su tiempo de lumbreras intelectuales como Unamuno, Yeats, Cocteau… Ahora, que pueda ser tomado como una expresión contradictoria de una cultura que venera la guerra y la camufla con un ambiguo lenguaje de paz, es otro cuento.  El refinamiento puede no más que ser el ángulo del criterio a través del cual se contempla el dolor y la crueldad.  Asunto de relatividad cultural.

Digo ahora lo que tengo decir sobre el coleo en Venezuela,  sobretodo porque a partir de los años cuarenta le brinda un espacio magnífico de renacimiento a la música criolla, oriental y llanera, como motivo de ambientación eventual.  El crédito de las siguientes anotaciones corresponden a Eleazar López Contreras:  “Toros coleados, Torrealba y tucusito”. – Fot. bl y n.  En:  Las Verdades de Miguel. - (2.009) jul 2; p. 22.

Como los puntos tienen valor de hito o perlas, resumo.

II. Coleo y música llanera.

II.a. Coleo

Armando Martínez:  Gabán coleador

 

  • Surge de la necesidad de los llaneros de tumbar los animales separados de las manadas.
  • Pasa de la pampa a los pueblos
  • Cristóbal Rodríguez funda el primer hato, llamado Uverito (Anzoátegui) junto a once familias cordobesas.
  • Toma auge con los llaneros de Páez, 1830.
  • Posteriormente es retomado por los Monagas y Joaquín Crespo.
  • Cuando se hacía en ciudades, se cerraban las calles; por ejemplo, en Caracas se cerraba de Candelaria a Romualda.  Era un evento con música de fondo y carne en vara.
  • Antonio Guzmán Blanco lo prohíbe.

II.b. Música llanera

  • En 1.941 Eduardo Serrano y su orquesta graba La empalizá, lo cual dio cierto repunte a la música criolla, trabajo calificado entonces como “joropo sinfónico” (música con violines).
  • En 1943 la clase media funda el Club Campestre Los Cortijos, como respuesta al exclusivísimo club Valle Arriba Golf Club.  Este hito marca un renacer de la música criolla, dado que la cancha de coleo se ambientó con música llanera y galerones.  La voz de Magdalena Sánchez subió al estrado, y la radio empezó a difundir talentos como Loyola e Indio Figueredo, por la parte del llano, y Benito Quiroz, por la parte oriental.
  • En el aspecto formal, en 1952, sobre la ola exploratoria folklorista del momento, Aldemaro Romero inscribe, con  Dinner en Caracas, lo más selecto del repertorio criollo sobre el plano de una modernización musical, sacando el género del saco recio del indigenismo.  Su trabajo refinó el tema musical.  En consecuencia, la “disminuida música criolla” salta a los predios de la música de salón, de orquesta de salón, con elegancia sinfónica, restándole exclusividad de emisión a los clásicos conjuntos circunstanciales o a las típicas orquestas “criollas” presentadas en la radio (de arpa, cuatro y maracas), forma masiva de transmisión del momento.
  • En 1.952 aparecen Los Torrealberos, que ve transitar en sus filas talentos como Magdalena Sánchez, Ángel Custodio Loyola, Pilar Torrealba, Marisela, Mirtha Pérez, Rudy Hernández, Maria Teresa Chacín…  Los Torrealberos, sobre la onda estilizada ya mencionada, rompen el esquema tradicional de arpa, cuatro y maracas con composiciones como Concierto en la llanura, de su epónimo Juan Vicente Torrealba.  Vicente Flores y sus Llaneros en la época fue un buen intento de estilización, dado que unía el saxofón y la trompeta al arpa.

Magdalena Sánchez:  Tonada del pajarillo

Juan Vicente Torrealba:  Conciento en la llanura

Pajarillo y Alma llanera

 

Aldemaro Romero:  Fuga con Pajarillo

  • El nacionalismo del gobierno perejimenista instituyó la Semana de la Patria, eventualidad pintoresca que contribuyó a la difusión de las sencillas canciones de Torrealba en boga:  Muchacha de ojazos negros, Sabaneando, Desilusión, Solo con las estrellas, Rosario, entro otras.  La moda era el cuatro adornado de bandera, afinado y portado por las muchachas para la interpretación de temas como los mencionados.
  • Introduce Torrealba el liqui-liqui, botas y sombrero como indumentaria del cantante llanero.

De modo que el coleo, como tema que nos obligó a tan larga introducción para finalmente hablar de la música llanera, ejerce un peso histórico en el primer renacer de la música criolla de Venezuela.

Notas: 

¹  Eleazar López Contreras:  “Toros coleados, Torrealba y tucusito”. – Fot. bl y n.  En:  Las Verdades de Miguel. - (2.009) jul 2; p. 22.

²  Filippo Marinetti / Traducción y notas de Fr. Ricardo W. Corleto:  “Filippo Tommaso Marinetti.  El Manifiesto Futurista (1909)”. – S.F. - [Pantalla 2]. - http://usuarios.advance.com.ar/pfernando/DocsIglCont/Marinetti-manifiesto.htm#_ftn1.

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Quirpa, José Antonio Quirpa o el llano encendido

domingo, 21 de octubre de 2007

De acuerdo con el "Cazador novato", antes de Florentino Coronado, quien inspiró la leyenda de Florentino y el Diablo, era José Antonio Quirpa el ícono llanero de su tiempo, principios del siglo XX: hombre recio, "llanero de toro y caballo", parrandero, bohemio y gran coplero.
José Antonio Quirpa tiene entre sus méritos haber introducido el arpa en el Arauca, zona de gentilicio doble, colombo-venezolana, donde mandaba la bandola. Desde entonces el arpa es el intrumento rey de la música llanera (véase Alfredo Cisneros: Punto Criollo. "Quirpa: el arpa al Arauca (y 2)" en Últimas Noticias. - (2.006) dic 15; p. 99), con sones como el pajarillo, zumba que zumba, quirpa, carnaval y periquera.
Su vida es leyenda, creadora de la modalidad que lleva su nombre, "Quirpa", nacida en el fuego de su vida aventurera, de retos y lances de faldas (su muerte, por cierto, acaece en medio de una situación pasional). Como pasa con el indio Figueredo, creador del carnaval, el diamante y el gabán, la Quirpa es homenaje a José Antonio Quirpa, bajo cuyo título conseguimos en la red varios títulos cargados por amantes de la música llanera, los cuales reproducimos para sus oídos.
Juan Vicente Torrealba y un instrumental, dos de Jesús Sevillano y uno de Cheo Hernández Prisco.

Digo “Quirpa” o el “llano a encendido” porque la pasión del song así lo sugiere.  Oiga:  fuerza, arrase.

Juan Vicente Torrealba:  La Quirpa

Quinteto Contrapunto:  Quirpa llanera

Cheo Hernández Prisco:  Yo soy pariente de Quirpa

Jesús Sevillano:  Quirpa


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Dos vaquianos del camino

lunes, 3 de septiembre de 2007
El contrapunteo es el espectáculo de la música llanera por excelencia, hasta el grado que ha encarnado en el mito del coplero de oro, Florentino, quien al cantar con todos, como dice en la canción, también tiene que hacerlo con él, es decir, el Diablo retador. En verdad emociona ver dos rivales en tensión echando mano de su creatividad y agilidad mental para arrinconar entre sí, en virtud del conocimiento que cada uno posea del llano y los llaneros.
Tiene sus reglas, como todo arte, especialmente cuando se contrapuntea delante de un jurado. Algunas son:
  • finalizar el verso en una misma terminación, sea asonante o consonante, lo cual no se puede cambiar si, cantando, uno de los copleros no accede
  • un tanto igual ocurre con el tema de la confrontación
  • no se pueden repetir versos
  • no se pueden recitar versos vulgares
  • Máximamente dura cinco minutos (vea más información en Notas del llano)

En mis recuerdos conservo la figura del finado Emilio Blanco, amigo de la casa, contendiendo con su propio hermano, como ya lo he referido en mi otro post. A mi me parecía sumamente difícil eso de estar "peleando" cantando, como lo veía a los diez años, llevando el ritmo y tratando de responder más inteligentemente que el otro. Me quedaba extasiado.

Mi gusta mucho el pugilato entre Reynaldo Armas y el Cazador Novato, Rafael Martínez Arteaga, el cual coloco a continuación para que lo descarguen, si es su gusto.

Reynal Armas y El Cazador Novato:  Dos vaquianos del camino
Descárgala aquí

Por supuesto, también cuelgo aquí la creación máxima del género, Florentino y el Diablo, Juan de los Santos Contreras, "El carrao de Palmarito", y José Romero Bello, con su letra y todo, como sabemos, de Alberto Arvelo Torrealba:

Carrao de Palmarito y José Romero Bello:  Florentino y el Diablo

 

El reto

El coplero Florentino
por el ancho terraplén
caminos del Desamparo
desanda a golpe de seis.

Puntero en la soledad
que enlutan llamas de ayer,
macolla de tierra errante
le nace bajo el corcel.

Ojo ciego el lagunazo
sin garza, junco ni grey,
dura cuenca enterronada
donde el casco da traspié.
Los escuálidos espinos
desnudan su amarillez,
las chicharras atolondran
el cenizo anochecer.
Parece que para el mundo
la palma sin un vaivén.

El coplero solitario
vive su grave altivez
de ir caminando el erial
como quien pisa vergel.
En el caño de Las Ánimas
se para muerto de sed
y en las patas del castaño
ve lo claro del jagüey.

El cacho de beber tira,
en agua lo oye caer;
cuando lo va levantando
se le salpican los pies,
pero del cuerno vacío
ni gota pudo beber.
Vuelve a tirarlo y salpica
el agua clara otra vez,
mas sólo arena sus ojos
en el turbio fondo ven.

Soplo de quema el suspiro,
paso llano el palafrén,
mirada y rumbo el coplero
pone para su caney,
cuando con trote sombrío
oye un jinete tras él.

Negra se le ve la manta,
negro el caballo también;
bajo el negro pelo'e guama
la cara no se le ve.

Pasa cantando una copla
sin la mirada volver:
—Amigo, por si se atreve,
aguárdeme en Santa Inés,
que yo lo voy a buscar
para cantar con usté.

Mala sombra del espanto
cruza por el terraplén.
Vaqueros de lejanía
la acompañan en tropel;
la encobijan y la borran
pajas del anochecer.

Florentino taciturno
coge el banco de través.
Puntero en la soledad
que enlutan llamas de ayer
parece que va soñando
con la sabana en la sien.

En un verso largo y hondo
se le estira el tono fiel:
- Sabana, sabana, tierra
que hace sudar y querer,
parada con tanto rumbo,
con agua y muerta de sed,
una con mi alma en lo sola,
una con Dios en la fe;
sobre tu pecho desnudo
yo me paro a responder:
sepa el cantador sombrío
que yo cumplo con mi ley
y como canté con todos
tengo que cantar con él.

II

La porfía

Noche de fiero chubasco
por la enlutada llanura,
y de encendidas chipolas
que el rancho del peón alumbran.

Adentro suena el capacho,
afuera bate la lluvia;
vena en corazón de cedro
el bordón mana ternura;
no lejos asoma el río
pecho de sabana sucia;
más allá coros errantes,
ventarrón de negra furia,
y mientras teje el joropo
bandoleras amarguras
el rayo a la palma sola
le tira señeras puntas.

Súbito un hombre en la puerta:
indio de grave postura,
ojos negros, pelo negro,
frente dé cálida arruga,
pelo de guama luciente
que con el candil relumbra.

Un golpe de viento guapo
le pone a volar la blusa,
y se le ve jeme y medio
de puñal en la cintura.
Entra callado y se apuesta
para el lado de la música.

- Oiga vale, ese es el Diablo.
- La voz por la sala cruza.
Mírelo cómo llegó
con tanto barrial y lluvia,
planchada y seca la ropa,
sin cobija ni montura.
Dicen que pasó temprano,
como quien viene de Nutrias,
con un oscuro bonguero
por el paso de Las Brujas.

Florentino está silbando
sones de añeja bravura
y su diestra echa a volar
ansias que pisa la zurda,
cuando el indio pico de oro
con su canto lo saluda:

EL DIABLO

Catire quita pesares
contésteme esta pregunta:
¿Cuál es el gallo que siempre
lleva ventaja en la lucha
y aunque le den en el pico
tiene picada segura?

FLORENTINO

Tiene picada segura
el gallo que se rebate
y no se atraviesa nunca,
bueno si tira de pie,
mejor si pica en la pluma.

EL DIABLO

Mejor si pica en la pluma.
Si sabe tanto de todo
diga cuál es la república
donde el tesoro es botín
sin dificultá ninguna.

FLORENTINO

Sin dificultá ninguna,
la colmena en el papayo
que es palo de blanda pulpa:
el que no carga machete
saca la miel con las uñas.

EL DIABLO

Saca la miel con las uñas.
Contésteme la tercera
si respondió la segunda,
y diga si anduvo tanta
sabana sin sol ni luna
quién es el que bebe arena
en la noche más oscura.

FLORENTINO

En la noche más oscura
no quiero ocultar mi sombra
ni me espanto de la suya.
Lo malo no es el lanzazo
sino quien no lo retruca:
tiene que beber arena
el que no bebe agua nunca.

EL DIABLO

El que no bebe agua nunca.
Así cualquiera responde
barajando la pregunta.
Si sabe dé su razón
y si no, no dé ninguna:
¿Quién mitiga el fuego amargo
en jagüey de arena pura,
quién mata la sed sin agua
en la soledad profunda?

FLORENTINO

En la soledad profunda
el pecho del medanal,
el romance que lo arrulla,
la conseja que lo abisma,
el ánima que lo cruza,
la noche que lo encobija,
el soplo que lo desnuda,
la palma que lo custodia,
el lucero que lo alumbra.
¿Qué culpa tengo señores
si me encuentra el que me busca?

EL DIABLO

Si me encuentra el que me busca
el susto lo descarea.
Falta un cuarto pá'la una
cuando el candil parpadea,
cuando el espanto sin rumbo
con su dolor sabanea,
cuando Florentino calla
porque se le va la idea,
cuando canta la pavita,
cuando el gallo menudea.

FLORENTlNO

Cuando el gallo menudea
la garganta se me afina
y el juicio se me clarea.
Yo soy como el espinito
que en la sabana florea:
le doy aroma al que pasa
y espino al que me menea.

EL DIABLO

Espino al que me menea.
No le envidio al espinito
las galas de que alardea:
cuando la candela pasa
la pata se le negrea.
Con plantaje y bulla de ala
no se cobra la pelea.
Vaya poniéndose alante
pá'que en lo oscuro me vea.

FLORENTINO

Pá'que en lo oscuro me vea.
Amigo no arrime tanto
que el bicho se le chacea.
Atrás y alante es lo mismo
pá'l que no carga manea.
El que va atrás ve pá'lante
y el que va alante voltea.

EL DIABLO

El que va alante voltea
a contemplar lo que sube
borrando lo que verdea:
en invierno el aguazal,
en verano la humarea.
Me gusta cantar al raso
de noche cuando ventea
porque así es como se sabe
quién mejor contrapuntea.

FLORENTINO

Quien mejor contrapuntea
hace sus tratos de día
y trabaja por tarea.
"¡Cójame ese trompo en la uña
a ver si taratatea!".
Ni que yo fuera lechuza
en campanario de aldea
para cantar en lo oscuro
con esta noche tan fea.

EL DIABLO

Con esta noche tan fea
una cosa piensa el burro
y otra el que arriba lo arrea.
¡Ay, catire Florentino!
escuche a quien lo previene:
déle tregua a la porfía
pá'que tome y se serene
si no quiere que le falle
la voz cuando se condene.


FLORENTINO

La voz cuando se condene.
Mientras el cuatro me afine
y la maraca resuene
no hay espuela que me apure
ni bozal que me sofrene,
ni quien me obligue a beber
en tapara que otro llene.
Coplero que canta y toca
su justa ventaja tiene:
toca cuando le da gana,
canta cuando le conviene.

EL DIABLO

Canta cuando le conviene.
Si su destino es porfiar
aunque llueva y aunque truene
le voy a participar,
amigo, que en este duelo
yo no le vengo a brindar
miel de aricas con buñuelo.
Si se pone malicioso
no me extraña su recelo,
que al que lo mordió macagua
bejuco le para el pelo.

FLORENTINO

Bejuco le para el pelo.
Contra un jiro atravesao
yo mi pollo ni lo amuelo.
Entre cantadores canto,
entre machos me rebelo,
entre mujeres me sobra
muselina y terciopelo,
cuando una me dice adiós
a otra le pido consuelo.
Desde cuando yo volaba
paraparas del rayuelo
vide con la noche oscura
la Cruz de Mayo en el cielo.

EL DIABLO

La Cruz de Mayo en el cielo.
A mí no me espantan sombras
ni con luces me desvelo:
con el sol soy gavilán
y en la oscuridá mochuelo,
familia de alcaraván
canto mejor cuando vuelo;
también como la guabina
si me agarra me le pelo,
también soy caimán cebao
que en boca'e caño lo velo.

FLORENTINO

Que en boca'e caño lo velo.
Me acordé de aquel corrío
que me lo enseñó mi abuelo:
Velando al que nunca pasa
el vivo se quedó lelo,
para caimán el arpón
para guabina el anzuelo,
patiquín que estriba corto
no corre caballo en pelo.
¿Con qué se seca la cara
el que no carga pañuelo?
¿Pá'qué se limpia las patas
el que va a dormí en el suelo?

EL DIABLO

El que va a dormí en el suelo
pega en la tierra el oío:
si tiene el sueño liviano
nunca lo matan dormío.
Los gallos están cantando,
escúcheles los cantíos,
los perros están aullando,
recuerde lo convenío.
"Zamuros de la Barrosa
del alcornocal del Frío
albricias pido señores
que ya Florentino es mío".

FLORENTINO

Que ya Florentino es mio.
Ñéngueres de Banco Seco!
¡taro-taros del Pionío!
Si usté dice que soy suyo
será que me le he vendío,
si me le vendí me paga
porque yo a nadie le fío.
Yo no soy rancho veguero
que le mete el agua el río,
yo no soy pájaro bobo
pá'estar calentando nío.

EL DIABLO

Pá'estar calentando nío.
No sé si es pájaro bobo
pero va por un tendío
con la fatiga del remo
en el golpe mal medío;
y en la orilla del silencio
se le anudará el tañío
cuando yo mande a parar
el trueno y el desafío.

FLORENTINO

El trueno y el desafío.
Me gusta escuchar el rayo
aunque me deje aturdío,
me gusta correr chubasco
si el viento lleva tronío.
Águila sobre la quema,
reto del toro bravío.
Cuando esas voces me llaman
siempre les he respondío.
¡Cómo me puede callar
coplero recién vestío!

EL DIABLO

Coplero recién vestío,
mano a mano y pecho a pecho
ando atizándome el brío
con el fuego del romance
que es don de mi señorío.
Relámpagos me alumbraron
desde el horizonte ardío
nariceando cimarrones
y sangrando a los rendíos
con la punta'e mi puñal
que duele y da escalofrío.

FLORENTINO

Que duele y da escalofrío.
Dáme campo pensamiento
y dáme rienda albedrío
pá'enseñarle al que no sabe
a rematar un corrío.
Cimarrones hay que verlos,
de mautes no le porfío;
puñal, sáquelo si quiere
a ver si repongo el mío.
Duele lo que se perdió
cuando no se ha defendío.

EL DIABLO

Cuando no se ha defendío
lo que se perdió no importa
si está de pies el vencío.
porque el orgullo indomable
vale más que el bien perdío.
Por eso es que me lo llevo
con la nada por avío
en bongo de veinte varas
que tiene un golpe sombrío.
Y vuelvo a cambiarle el pie
a ver si topa el atajo.

FLORENTINO

A ver si topa el atajo.
Cuando se fajan me gusta
porque yo también me fajo.
"Zamuros de la Barrosa
del alcornocal de abajo:
ahora verán, señores,
al Diablo pasar trabajo".

EL DIABLO

Al Diablo pasar trabajo.
No miente al que no conoce
ni finja ese desparpajo,
mire que por esta tierra
no es primera vez que viajo,
y aquí saben los señores
que cuando la punta encajo
al mismo limón chiquito
me lo chupo gajo a gajo.

FLORENTINO

Me lo chupo gajo a gajo.
Usté que se alza el copete
y yo que se lo rebajo.
No se asusten compañeros,
déjenlo que yo lo atajo,
déjenlo que pare suertes,
yo sabré si le barajo;
déjenlo que suelte el bongo
pá'que le coja agua abajo;
antes que Dios amanezca
se lo lleva quien lo trajo;
alante el caballo fino,
atrás el burro marrajo.
¡Quién ha visto dorodoro
cantando con arrendajo!
Si me cambió el consonante
yo se lo puedo cambiar.

EL DIABLO

Yo se lo puedo cambiar
Los graves y los agudos
a mí lo mismo me dan,
porque yo eché mi destino
sobre el nunca y el jamás.
¡Ay! catire Florentino,
cantor de pecho cabal,
qué tenebroso el camino
que nunca desandará,
sin alante, sin arriba,
sin orilla y sin atrás.
Ya no valen su baquía,
su fe ni su facultá
catire quitapesares
arrendajo y turupial.

FLORENTINO

Arrendajo y turupial.
De andar solo esa vereda
los pies se le han de secar,
y se le hará más profunda
la mala arruga en la faz;
porque mientras llano y cielo
me den de luz su caudal,
mientras la voz se me escuche
por sobre la tempestá,
yo soy quien marco mi rumbo
con el timón del cantar.
Y si al dicho pido ayuda
aplíquese esta verdá:
que no manda marinero
donde manda capitán.

EL DIABLO

Donde manda capitán
usted es vela caída,
yo altivo son de la mar.
Ceniza será su voz,
rescoldo de muerto afán
sed será su última huella
náufraga en el arenal,
humo serán sus caminos,
piedra sus sueños serán,
carbón será su recuerdo,
lo negro en la eternidá,
para que no me responda
ni se me resista más.
Capitán de la Tiniebla
es quien lo viene a buscar.

FLORENTINO

Es quien lo viene a buscar.
Mucho gusto en conocerlo
tengo señor Satanás.
Zamuros de la Barrosa
salgan del Arcornocal
que al Diablo lo cogió el día
queriéndome atropellar.
Sácame de aquí con Dios
Virgen de la Soledá,
Virgen del Carmen bendita,
sagrada Virgen del Real,
tierna Virgen del Socorro,
dulce Virgen de la Paz,
Virgen de la Coromoto,
Virgen de Chiquinquirá,
piadosa Virgen del Valle,
santa Virgen del Pilar,
Fiel Madre de los Dolores
dáme el fulgor que tú das.
¡San Miguel dame tu escudo,
tu rejón y tu puñal!
¡Niño de Atocha bendito!
¡Santísima Trinidá!

(En compases de silencio
negro bongo que echa a andar.
¡Salud, señores! El alba
bebiendo en el paso real.)


Fuente de donde se tomó la letra de la canción: Araucanos.net

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Un concierto del llano en el alma

viernes, 17 de agosto de 2007

(Viene de este post)
Con el tiempo se fueron sumando los amigos del pequeño hombrecito, llaneros todos, y en su casa empezaron a jugar dominó o cartas, echarse los tragos, tocar el cuatro y cantar. Poco a poco el frente de la casa del llanero se fue haciendo muy animada, hasta que ya se vio precisado a poner una venta pequeña de licor, con sala de juegos incluida. Luego le agregó cocina, pollos y carnes.
Naturalmente, mi padre llegaba del trabajo y se internaba en el ambiente llanero. Allí cabalgaba hasta entrada la media noche.
Mientras el pueblo crecía y se organizaba, desde el amanecer hasta la media noche, el aire se llenaba del animo en juerga de aquella casa, la música inapagable y el modo de ser dicharachero de aquellos llaneros. Suerte de concierto llanero en el pueblo.
Algunas personas viven sencillamente, dan su pequeño aporte a la vida, casi siempre imperceptible, y después mueren, unos salvados por el recuerdo, otros, no.
A modo de homenaje a aquel señor, Emilio Blanco, amigo de mi padre, y hoy difunto, pongo a continuación el tema Concierto en la llanura, de Juan Vicente Torrealba, porque, a su modo, llevó un concierto llanero a nuestras vidas.

Juan Vicente Torrealba:  Concierto en la llanura


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Lea aquí sobre el "Hombre de caballo, soga y toro bravo", Juan Vicente Torrealba, cantautor nacido en Caracas el 20 de febrero de 1917.

Una potra que ya es caballería

Esta entrada es eminentemente emocional y no busca establecer comparaciones sino resaltar algo que ya es montaña: las múltiples veces que ha galopado la composición "La potra zaina", de Juan Vicente Torrealba, en pequeña pero diversa muestra aquí. María Teresa Chacín, Rummy Olivo, Mario Suárez, Eida Flores (la oyes aquí) y varios otros se han lanzado a la cabalgata. Al final presento una serena interpretación colombiana.
Como decía, mi emocionalidad se desliza a celebrar la clara interpretación del maestro Torrealba y la numinosa voz de María Teresa Chacín.
Al final también tienes la letra.

Juan Vicente Torrealba:  La potra zaina

María Teresa Chacín:  La potra zaina

Rummy Olivo:  La potra zaina

Mario Suárez:  La potra zaina

Grupo colombiano:  La potra zaina


Observación: La letra la escriben en uno y otro lugar con ligeras variaciones. Presento esta transcripción de la misma interpretación del cantautor, primero arriba mencionado.

Les contaré señores
la historia muy bonita
de linda potranquita
con ojos soñadores;
colita de caballo
andar pasitrotero '
de crines muy hermosas
corría por los esteros

Era una potra muy singular
no conocía el amor,
no conocía el dolor,
no conocía corral,
solo quería vivir
por el palmar

Era la potra zaina
la flor de la llanura
caballos y patrones,
sufrían por su hermosura;
paseando la sabana,
en las noches de luna,
coqueta se miraba,
su sombra en la laguna

La potranca al fin se descuidó
y un día primaveral,
a orillas del palmar,
en un lazo cayó
la zaina así perdió
su libertad

No quiere el freno morder,
ni la montura llevar
riendas no quiere sentir
ni que le pongan bozal;
y cuando está en el potrero
oye silbar el gavilán
se escucha la potranquita .
triste llorar

Esa potra la voy a domar,
le enseñaré a querer,
le enseñaré a llevar,
el freno y el bozal
y luego le daré
su libertad (bis)...


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