Hola
a Pasión llanera, un blog personal sobre la música llanera colombo-venezolana. Son mis opiniones y pasiones sobre el tema, compartidas contigo, sin grandes pretensiones, no más aspirando que sea tranquilo rincón donde podamos leer, oír un tema o ver un video que traigamos de la Internet. Mi papá es un gran amante y cultor del género: se lo dedico. Mientras lees, puedes oír mi selección musical acá: llaneritas.
Luis Lozada El Cubiro, recio del llano
No consigue usted gran información sobre Luis Losada El Cubiro en la INTERNET. Para ser más exacto, no lee nada sobre su vida. Apenas las palabras “nació en El Real”, Obispo, estado Barinas, y murió el 11 de julio de 1.996 (tomo la fecha de La Prensa de Barinas), enterrado en su sitio natal, como una de las glorias del canto llanero. Es casi todo.
Se entera uno apenas que una plaza con su nombre fue erigida en su pueblo natal y que murió a los sesenta años, comentando esto último como una verdadera lástima, dado lo prematuro de su deceso.
Le gustaría a uno saber puntos como su primer disco o grabación, mentores, concursos o premios ganados, penurias o alegrías que en vida asimiló como cantante de nuestra música llanera. Puntos todos que, si bien es cierto no afectan en modo alguno su obra (la obra de un cantante está allí), contribuirían al realce y conocimiento de su dimensión humana.
Siempre la literatura (en esta caso la historia, la nota biográfica) será una pastilla de conocimiento que facilitará, encantará y acercará al lector o neófito musical ─digámoslo así─ al personaje, sobremanera cuando es idóneo promover el valor llanero en una más completa expresión. De sobra está decir que los aspectos biográficos, como complementos del talento en obra de un intérprete, pueden resultar hasta inspirador para las nuevas generaciones, inclusive si tales aspectos biográficos relatasen el esfuerzo de una persona por superar problemáticas no tan elegantes como para que sean conocidas. Y no digo que sea el caso de El Cubiro; ejemplifico.
¿Quién no dirá que resultará de lo más alentador para un joven cantante, con innumerables problemas para cristalizar, conocer ─por ejemplo─ cómo se fajaron figuras como Ángel Custodio Loyola y quienes lo acompañaron en su momento para prevalecer, trayendo su canto a Caracas, luchando contra el desconocimiento del género musical de entonces (y la adversidad consiguiente), pero instalándolo definitivamente en el gusto de un público más alejado? Vale todo.
Habrá que viajar hasta Barinas, hasta El Real, y preguntar.
Luis Lozada El Cubiro es como si dijéramos adrenalina del llano. Su música genera un efecto multisensorial, donde pájaro, trueno y ritmo de llanura alebrestan el estado en reposo de la percepción, como si nos lanzaran un pedazo de paisaje a la cara. Es como cuando te montas en una motocicleta en la ciudad, naturalmente figurándonos, como correlato, que cabalgamos un caballo en el llano; y viene a la percepción, si es en la ciudad, el ruido automotor, el humo, el ajetreo, el tráfico, el nervio; si es en el llano, el viento en el rostro, el paisaje, el olor a tierra, bandadas de aves, el nervio pero como ajetreo poético. Dos seguidas, muy clásicas de su estilo de ambientación llanera, les coloco:
Luis Lozada El Cubiro: Arpa, bandola y joropo:
Luis Lozada El Cubiro: Al pie del arpa:
En esta última se oye, al inicio, hasta el pájaro cristofué, con su grito de guerra y vida, no muy distinto, por cierto al del mismo intérprete, único en su estilo. Sobre la primera interpretación transcribo el emotivo comentario de un internauta, para que usted vea que yo no ando inventando con mis imaginaciones: “Carajo¡¡¡ se escucha el tronio y alzan el vuelo los gallitos de laguna, entonces se escucha el tañio del Cubiro que retumba mas duro que el trueno en la sabana [...] esto es música venezolana...” (véalo en Youtube)
En Youtube, a propósito, conseguirá su tema El cimarrón, llaneramente ilustrado por el usuario de ese portal.
Hay una WEB Facebook dedicada a El Cubiro (presumimos que por lo nueva, aún escasea información más amplia sobre el intérprete. Reúne hasta hoy unos doscientos seguidores). En ella se lee que se inició “con interpretaciones como El hijo de Florentino, Palmares de Calabozo, Bogando, La garza, y sobre todo [sic] ‘A las suegras”.
El disco Luis Lozada El Cubiro, ayer, hoy y siempre, reúne estos veinte temas, que poco a poco iremos colocándole el audio:
1) Al pie del arpa (ver arriba)
2) Mensaje a mi tierra
3) A las suegras
4) Graseros de soledad
5) A Mérida le agradezco
6) El fruto de nuestro amor
7) El llanero amargo
8) Bajando (?)
9) El grito de las queseras
10) El barinés
11) Sentimiento llanero
12) Caminito sabanero
13) Los profesionales
14) Salí de puerto Miranda
15) No me gustan los refranes
16) Plegarias y nostalgias
17) Compadre Gerardo Brito
18) El hijo de florentino
19) A Barinas
20) Joropo, arpa y bandola (ver arriba)
Refiere Alfredo Cisneros, en “Punto Criollo”, en una nota marginal (“El Nemerito de Achaguas está “pegao” en Ultimas Noticias. - (2.007) oct. 26, p. 100), la existencia de un disco llamado “El Cubiro”, mismo que recoge “doce de los mejores temas dejados por Luis Lozada”. De él resalta: Tarde de toros coleados, Lo difícil que yo encuentro, Buenas noches llaneras, Mi homenaje, Barinas y Apure, La trifulca y Caujarito.
¿Tendrías la amabilidad de avisarme si no funciona algún enlace al camero500@hotmail.com?
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Viajando con la nostalgia
Mi viejo enfermó hace poco (recuerden que este blog es dedicado a él, a su amor por la música del llano). Se enfermó de un hueso articular del hombro, padecimiento que le afectó “tocar” lo que más le gusta, el cuatro.
Viajamos, pasando por Anzóategui, desde la Zona del Hierro hasta Caracas, y viceversa. Disfruté con él horas de música del llano, en una especie de cronología que grabé en un pendrive. Cuatro o cinco horas de música pasan volando, especialmente cuando uno oye temas digamos desenterrados, de los viejos, pues. Y ello mientras se mira el paisaje, se conversa de cualquier cosa o, en el caso de él, que no manejaba, cuando se adormecía un poco.
Y cuando digo “viejos”, me refiero a los duros, a los intérpretes icónicos de la canta llanera. El “Indio” Figueredo y su “Gabán”, El Carrao de Palmarito y su “Chaparralito llanero”, José Alí Nieves y su “Yo no vendo mi caballo”, José “Catire” Carpio y su “Llanero veterano”, Anselmo López y su maravillosa bandola (“Gabán con bandola”), Ángel Custodio Loyola y su “Cajón del Arauca apureño”, Eneas Perdomo y su “Pescador del río Apure”, Jesús Sevillano y Juan Vicente Torrealba y sus “Quirpa”, Francisco Montoya y su “Sentimiento apureño”, Magdalena Sánchez y su “Tonada del pajarillo”, Adilia Castillo y su “Madrugada llanera”, Reyna Lucero y su “Tardes cojedeñas”, Reynaldo Armas y muchas de su canciones, y tantos otros.
En especial, lo oí tararear el instrumental “Gabán con bandola”, de Anselmo López, por cierto, ya que hablamos de “viejos”, un interprete que hereda y cultiva la original escuela de hacer de la bandola el instrumento “rey” de la ejecución musical llanera, hecho que duro hasta que apareciera José Antonio Quirpa y su arpa como el instrumento “rey” sucesor.
Anselmo López: Gabán con bandola
Pero en general, fue un viaje tristón. Andaba abatido por el dolor en su brazo y la música llanera suscita en el espíritu mucha nostalgia. Siempre el poeta del llano pareciera alertarnos de una pérdida, de algo que se va, de una belleza que no se olvida, que se tuvo y que se quiere recuperar. El paisaje, los recuerdos, los cielos encendidos, la sagrada tierra... La vida es un pasaje.
Más cuanto si su familia procede de los llanos, aunque no naciese él mismo por allá. Como si no solamente se heredasen los rasgos físicos de los ancestros, sino el alma perdida de los recuerdos, de la herencia, de la idiosincrasia llanera.
No exagero si digo que se me antoja una especie de guayabo, pero no por el amor perdido, sino por la pena pena de la vida. En una de sus interpretaciones dice Jorge Guerrero “se me entristeció la rima, se callaron los bordones, se enmudecieron las primas”, después que se sentase sobre su cuatro y lo reventase. Tal, se me antoja con el viejo. Todos esperamos que se recupere.
Jorge Guerrero: Guayabo de mes y pico
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